Vida asociativa
La Escuela Argentina en París está abierta a chicos hispanohablantes (de 4 a 14 años) de todas las nacionalidades para quienes el castellano es la segunda lengua hablada en casa. Es una escuela complementaria a los conocimientos que los alumnos reciben en la escuela francesa y que cumple con las exigencias del Ministerio de Educación argentino. Las clases son en castellano y se enseña lengua, literatura argentina, ciencias sociales y educación ética y ciudadana. Funciona los miércoles de 14h15 a 16h45 en una escuela primaria del centro de la capital (11ème arrondissement).
Proyecto educativo
Saber de dónde venimos, para saber a dónde vamos
Todos los miércoles, los chicos de la Escuela Argentina en París “cruzan el Atlántico” y se encuentran en un aula argentina, con maestros argentinos y con chicos con los que juegan y hablan en castellano. Recorren la ruta 40, visitan el Cabildo de la Revolución de Mayo, festejan cumpleaños con chocotorta y terminan la tarde con una canción de Canticuénticos. ¿Por qué es importante ofrecerles estos momentos a nuestros hijos?
La Escuela Argentina en París nació como un espacio educativo donde cultivar la doble pertenencia cultural y lingüística de los hijos de argentinos y latinoamericanos que viven en Francia. A través de la transmisión de la lengua y las culturas argentina y latinoamericanas, la escuela busca contribuir al desarrollo armonioso de la identidad bicultural o multicultural de los chicos, respetando siempre las variantes idiomáticas y culturales, regionales o nacionales, que el niño trae de su historia familiar.
La escuela busca reforzar el uso del idioma castellano. Para poder mejorar el vocabulario, es necesario que los chicos se expongan a la lengua castellana por fuera del ámbito familiar, multiplicando así las situaciones y los registros en la que deben emplearla. La lectura, las canciones, el teatro en español, al compartirlos con otros chicos de la misma edad, amplían los horizontes de la lengua familiar que, en muchos casos, sólo se escucha en casa.
La escuela adapta los contenidos de los programas del Ministerio de Educación argentino a las especificidades de los alumnos de nuestra escuela. El objetivo es enriquecer el conocimiento de la cultura de América Latina y, en especial, Argentina.
El compromiso de las familias con los aprendizajes de los chicos es uno de los requisitos indispensables para que la Escuela Argentina pueda llevar a cabo su tarea. Un ida y vuelta fluidos entre la escuela y el hogar permitirá no sólo que los aprendizajes se prolonguen en casa, sino también que las familias compartan sus propias experiencias culturales con el resto de la escuela. El rinconcito argentino y latinoamericano se nutre todos los miércoles por la tarde con el aporte de toda la comunidad educativa (padres, abuelos, maestros y alumnos).
Sabemos además que este espacio no es solo de los chicos, sino que es también un espacio de encuentro para los grandes. Las madres y padres charlando en la vereda de la Escuela Argentina, mientras esperan la salida de los chicos, recrean todos los miércoles las veredas de cualquier escuela de Argentina. De estos encuentros surgen otras ideas (un asado de domingo, un partido de fútbol, una salida al cine), que son ocasiones para construir lazos de amistad y multiplicar las oportunidades para que los chicos escuchen y hablen el castellano. La Escuela Argentina es consciente de que el aprendizaje y el uso de una lengua necesita siempre una dimensión social. Por esta razón, se creó la Cooperadora, a través de la cual se organizan actividades destinadas a las familias de la escuela.
Costo de la escolaridad: 700 euros por año (34 miércoles)
La Asociación Escuela Argentina en París – EAP es una asociación sin fines de lucro (ley 1901), inscripta en la Prefectura de París, y cuenta con el reconocimiento del Ministerio de Educación argentino como escuela complementaria en el exterior.
No es una escuela privada, sino una escuela gestionada por una asociación de familias. No recibe subvenciones de ningún gobierno ni organismo. El pago de los salarios y el alquiler de los locales es financiado exclusivamente por las cuotas de los alumnos. Su funcionamiento es posible, además, gracias al trabajo voluntario de un grupo de madres y padres.
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